Llegó el momento de sonreirle a la vida, de dejar los miedos atrás y aprender de los errores. De nada te vale ser jodidamente perfecta si no te arriesgas a una vida alocada llena de sensaciones, distracciones, sueños por cumplir y algo muy importante, sin una sonrisa que mostrarle al mundo. ¿Quién sabe? A lo mejor lo bueno te espera después de ser perfectamente imperfecta, de demostrar que si quieres puedes y de callar bocas a quien menos se lo esperaba, de picarle el ojo al chico que te gusta o de reírte de ti misma mirando tu reflejo, ¿qué más da todo lo demás, si tus defectos son los que te hacer ser tal y como tu eres? A quien no le guste que coja puerta y si quiere volver, tranquila pequeña, tu tienes la copia de la llave.

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