Si, ya llega esa época del año en la que los abrazos se multiplican, las distancias se dividen y las mantas aparecen de la nada. Esa época en la que un buen abrazo curaría el mayor frío que que pase por tu cuerpo y te haga poner los pelos de punta, esa época en la que necesitas más cariño que nunca, en la que un "te quiero" no es mucho comparado con ese chico que te dejó su abrigo porque sabe que tenías frío. Épocas de lágrimas, de reencuentros, de sonrisas a puñados, de luces y villancicos sonando a nuestro al rededor. Esa época en la que un día de "lluvia + manta + amigos + picoteo + peluches", hace más que una tarde estando pegada al ordenador. Esa época en la que las promesas flotan y los orgullos aterrizan. Esa época que me encanta cada año más.

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